Miras la tele y ahí los tienes, volando sobre la nieve como si tal cosa. Pero hay algo que no se ve en la pantalla: el viento despiadado, el frío que cala hasta los huesos, una tormenta repentina… A lo largo de la historia se han desarrollado competiciones que parecían ganadas y, al final, el tiempo les dio la vuelta. Hoy abordaremos en el blog de Betway la manera en que el clima de los Juegos Olímpicos de Invierno puede convertirse en el rival más impredecible que se encuentren los deportistas. Contaremos por qué una simple nevada puede echar por tierra años de entrenamiento.
Condiciones extremas sin piedad con los deportistas
Imagínate a un inocente esquiador que lleva preparándose durante toda la vida para hacer un buen papel en los Juegos Olímpicos de Invierno. Llega el día tan esperado y… ¡sorpresa! Una ventisca se lleva por delante toda su estrategia y planificación. Las condiciones extremas son así de traicioneras en los deportes de nieve. No avisan, no piden permiso. Simplemente aparecen y lo cambian todo.
En los Juegos Olímpicos ha pasado de todo: una ventisca que cegó literalmente a los esquiadores, un día demasiado cálido que convirtió la pista en un barrizal helado, un día de niebla que provocó la cancelación de todos los saltos o una lluvia inoportuna sobre la nieve que originó una pista de hielo peligrosísima. En ocasiones, los organizadores a veces no han tenido más remedio que suspender la competición.
¿Has salido alguna vez y fuera el frío cortaba la respiración? Pues multiplícalo por diez. Eso es lo que sienten los atletas en circunstancias de frío glacial. No solo se trata de abrigarse más, es que su rendimiento deportivo se va al garete. Los esquiadores de fondo son los que más lo sufren. Respirar a -20 °C es como tragar cuchillos. Los patinadores sienten cómo el hielo se vuelve denso y traicionero. Y los saltadores… bueno, una ráfaga de viento puede mandar al traste su salto perfecto.
El impacto de las temperaturas gélidas y las condiciones extremas en los deportes de nieve
El tiempo, realmente, es el gran protagonista invisible de las Olimpiadas de Invierno. A lo largo de la historia hemos podido comprobar cómo un día perfecto se convertía en cuestión de minutos en una auténtica pesadilla. Por ejemplo, en PyeongChang 2018 los deportistas llegaban a agacharse para que el viento de 70 km/h no los tumbara. Era prácticamente imposible concentrarse con ese viento en contra. Y en Sochi 2014, el protagonista fue, curiosamente, el calor: la nieve se volvió tan pastosa que los esquís se hundían en ella como si fuera arena.
Y si hablamos de frío de verdad, lo de Lillehammer 1994 fue de película. -25 ºC que congelaban las pestañas en el exterior. Hubo atletas que tuvieron que retirarse con la cara blanca. Y en Nagano 1998, la nevada fue tan espesa que parecía que esquiaban entre algodones. Pero, sin duda, lo más curioso fue lo de Salt Lake City 2002; allí el problema era la altitud. Los deportistas llegaron jadeando como si acabaran de correr un maratón, ¡y solo era el calentamiento! Al final, cada edición de los Juegos Olímpicos de Invierno implica una batalla contra los elementos. Es como si, además de competir contra sus propios rivales, los deportistas tuvieran que ganarle el combate al tiempo; por eso, es indispensable planificar bien el llamado día D.
Preguntas frecuentes sobre el clima en los Juegos de Invierno
¿Cuándo se determina oficialmente “hoy no se puede competir”?
Normalmente, cuando el termómetro baja de los -20 °C entramos en el catalogado frío extremo. Entonces, se recomienda cancelar la prueba en cuestión o aplazarla. Aun así, se han visto casos en los que se seguían disputando las competiciones, como en los Juegos de Invierno de Lillehammer 94, que con -25 °C la competición no se paró. Eso sí, era una auténtica tortura. Los esquiadores acababan con la cara blanca y las manos congeladas. Hoy en día las entidades organizadoras son más cuidadosas con este tipo de situaciones. No hay necesidad de sufrir.
¿Cómo se preparan los deportistas para no congelarse?
Pues, sencillamente, abrigándose mucho. Usando una ropa técnica especializada que parece diseñada para un astronauta. Se calientan durante horas para llegar al momento crucial en buenas condiciones de temperatura y movilidad. Llevan mascarillas que calientan el aire y hasta se untan cremas especiales. Algunos equipos incluso entrenan en cámaras frigoríficas para ir acostumbrando al cuerpo. También suelen comer más para generar calor. Se debe alcanzar un equilibrio entre la mejor forma física y una carga de peso asequible para el deportista.
¿Hay algún deporte al que le venga bien el frío severo?
Curiosamente, al bobsleigh y el luge sí les viene bien un frío consistente. ¿Por qué? Pues porque con más frío el hielo se vuelve más duro y todo va más rápido. Por otra parte, al hockey sobre hielo también le va como anillo al dedo que no se reblandezca el hielo. Pero, ojo: si hace demasiado frío, hasta al mismísimo hockey se le resquebraja la pista. En los deportes de nieve el frío está bien, pero la pista tampoco debe parecer Siberia. Al final, el clima de las Olimpiadas de Invierno es como ese jugador impredecible que puede cambiar el partido en cualquier momento.
Si quieres saber más sobre deportes de invierno u otras modalidades, navega por Betway. Te ofrecemos la información más completa para que estés al tanto de todo.















